Desde WE Servicios Energéticos, tenemos como compromiso avanzar hacia modelos de consumo más sostenibles, mucho más ventajosos a nivel económico para el cliente y sobre todo, fundamentales para el medio ambiente.

Las energías renovables son recursos limpios y casi inagotables que proporciona la propia naturaleza. Según los últimos datos facilitados por la Subdirección General de Energías Renovables y Estudios, estas suministraron el 32% de la electricidad consumida en España en 2018. Esto significa que la electricidad producida con gas natural, carbón y fuel/gas fue sustituida, en ese porcentaje, por energía eléctrica de origen renovable. Un año antes, en 2017, las renovables cubrieron el 39,7% de la demanda eléctrica peninsular, según datos de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA): un 19,2% la eólica, un 14,1% la hidráulica, un 3% la solar fotovoltaica y un 2% la solar termoeléctrica. La biomasa, el biogás, la hidroeólica y las energías marinas, agrupadas dentro de ‘otras renovables’, aportaron el 1,4% restante.

WE Servicios Energéticos, destaca como principales fuentes de producción energética renovable las siguientes:

Energía Solar Fotovoltaica: hoy en día supone una alternativa muy competitiva frente a formas de generación contaminantes. A nivel científico, consiste en la transformación directa de la radiación solar en electricidad. Es una excelente decisión instalar placas solares fotovoltaicas en España a día de hoy, gracias a la aprobación del nuevo Decreto Real 244/2019 que ha liberado las restricciones a las instalaciones de autoconsumo solar menores de 10 kW y permite la venta de excedentes a la red.

Energía Solar Térmica: la energía solar térmica se instala principalmente para calentar agua para diversos usos. Desde el año 2007, es obligatorio que todas las viviendas de nueva construcción incluyan paneles solares para suministrar agua caliente sanitaria a los hogares. Este tipo de instalación consiste en placas planas (de aspecto similar a las fotovoltaicas), situadas en cubierta, por las que circula un líquido (en ocasiones, directamente el agua de consumo). Al estar expuestas a la radiación solar, el líquido se calienta y, entonces, se utiliza esta temperatura para conseguir ACS y calefacción. El espacio y las ubicaciones necesarios son los mismos que los que precisa la energía solar fotovoltaica.

Minieólica: aprovechamiento de los recursos eólicos mediante la utilización de aerogeneradores de potencia inferior a los 100 kW. Una pequeña turbina eólica genera energía suficiente para alimentar una vivienda de bajo consumo. Los sistemas actuales están muy optimizados, son ligeros, silenciosos y eficientes, necesitando una velocidad de viento de 2 m/s para empezar a generar energía.

Biomasa: hasta un 66% de ahorro frente al gasóleo puede generar la calefacción con biomasa (materia orgánica), según datos de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa. Las estufas o calderas transforman esta materia de origen vegetal o animal (incluyendo residuos y desechos orgánicos) en energía limpia y económica. Mediante la combustión de la biomasa, obtenemos energía calorífica que se utiliza para calefactar la vivienda y generar agua caliente sanitaria.