A partir del 1 de marzo de 2021 los consumidores europeos podrán ver las nuevas etiquetas energéticas en las tiendas de electrodomésticos. El nuevo etiquetado afectará a seis grupos de aparatos: lavavajillas, lavadoras y secadoras, frigoríficos, lámparas, pantallas electrónicas y frigoríficos industriales. El nuevo formato de estos distintivos ha sido adoptado recientemente por la Comisión Europea, con el objetivo de facilitar a los consumidores la correcta identificación de los productos más eficientes.

En la actualidad, los productos eficientes desde el punto de vista energético están regulados por dos actos marco, la Directiva sobre diseño ecológico (2009/125/CE), herramienta para aumentar la eficiencia energética de los productos, y el Reglamento sobre etiquetado energético [(UE) 2017/1369], herramienta a través de la cual el consumidor puede reconocer los productos más eficientes.

Las diferentes medidas relativas a productos adoptadas en el marco de estos actos permiten a los consumidores comprar los productos más eficientes desde el punto de vista energético y garantizar la igualdad de condiciones para las empresas europeas.

Claves de las nuevas etiquetas energéticas

En función del producto, las nuevas etiquetas energéticas no solo mostrarán el consumo de electricidad, sino también otros datos energéticos y no energéticos, con pictogramas intuitivos, para comparar productos y poder elegir con mayor conocimiento de causa.

Un elemento nuevo de estas etiquetas es un código QR con el que los consumidores podrán obtener información adicional oficial (no comercial) escaneando dicho código con un teléfono inteligente normal.

Desde el 1 de enero de 2019, y antes de poner sus productos en el mercado europeo, los proveedores ya los están registrando en la base de datos EPREL, que estará a disposición de todos los ciudadanos europeos a partir del segundo trimestre de este mismo año. El sector privado y diferentes ONG también están proponiendo aplicaciones que ayudarán a encontrar la mejor opción de compra.

El nuevo formato y la identidad visual definitivos de las nuevas etiquetas de eficiencia energética fue adoptado por la Comisión Europea el pasado 11 de marzo. En concreto, estos distintivos se aplican a seis grupos de productos. En cinco de ellos son etiquetas reescaladas que afectan a lavavajillas, lavadoras y lavadoras-secadoras, frigoríficos (incluidos los frigoríficos para vinos), lámparas y pantallas electrónicas (incluidos televisores, monitores y pantallas digitales de señalización).

Se añade, además, un sexto grupo de etiquetado que corresponde a los aparatos de refrigeración con función de venta directa, también denominados frigoríficos industriales, utilizados en tiendas y máquinas expendedoras.

La razón de ser de estas nuevas etiquetas es facilitar a los consumidores la comprensión y la comparación de los productos. De esta manera, la UE aporta una herramienta para que los ciudadanos tengan la capacidad de elegir aquellos aparatos más eficientes, garantizando, al mismo tiempo, que su elección ha sido la más eficiente, lo que redundará en la mejora de la eficiencia energética a nivel global y la reducción de la huella de carbono, principalmente en el sector residencial.

Para ello la UE ha recuperado la etiqueta energética adoptada en 1995, que iba de la letra “A”, para los aparatos más eficientes, a la “G”, para los menos eficientes. Con el tiempo, los nuevos productos fueron mejorando su clasificación, hasta llegar a la situación actual, en la que la mayoría están en las clases superiores, es decir “A+++”, “A++” y “A+”.

Base de datos para controlar el cumplimiento

Sin embargo, para la CE, este resultado positivo hace ahora más difícil para los consumidores distinguir los productos más eficientes, creando confusión, ya que la clase A+ no garantiza que el producto adquirido sea de los más eficientes.

Por esta razón, en 2017 la UE ha decidido modificar el sistema de etiquetado energético, regresando así a la escala de la A a la G, por considerar que era más conocida entre los consumidores y más eficaz. Este sistema incluye, además, una base de datos digital para los nuevos productos que se pongan en el mercado, creándose para ello la cita EPREL.

Entre el 10% y el 25% de los productos presentes en el mercado no cumple plenamente las normas relativas al etiquetado de eficiencia energética.

La base de datos EPREL es una útil herramienta para garantizar que los nuevos equipos puestos en el mercado cumplen plenamente las normas relativas al etiquetado de eficiencia energética, ya que existen cálculos que revelan que entre el 10% y el 25% de los productos presentes en el mercado no las cumplen, lo cual supone la pérdida de un 10% de los ahorros de energía potenciales.

Gracias a EPREL, las autoridades de los estados miembros podrán controlar el mercado y avalar el cumplimiento de las normas de eficiencia energética.

Paquete de medidas relativas al etiquetado energético y al diseño ecológico

El nuevo distintivo forma parte del paquete de medidas sobre el etiquetado energético y al diseño ecológico. La CE estima en 38 TWh/año el ahorro energético obtenido por este nuevo etiquetado de aquí a 2030, por lo que este sistema constituye una importante contribución a los objetivos de la UE en materia de clima y energía.

A principios de julio de 2019, la CE tiene previsto adoptar un conjunto de once reglamentos sobre diseño ecológico (el paquete sobre diseño ecológico), que abarca los seis grupos de productos con las nuevas etiquetas y cinco grupos de productos adicionales para los que no está prevista ninguna etiqueta (motores eléctricos, fuentes de alimentación externas, transformadores de potencia, servidores y productos de almacenamiento de datos y equipos de soldadura).

La etiqueta energética de la UE se ha convertido en un símbolo internacional de la eficiencia energética, cuyo impacto se ha extendido mucho más allá de los límites de la UE y del sector de los electrodomésticos en el que se origina.

La normativa relativa al diseño ecológico aborda aspectos complementarios del etiquetado energético, estableciendo requisitos mínimos sobre aspectos tales como el consumo de energía en modo de espera, la reparabilidad, la disponibilidad de piezas de repuesto o las facilidades para el desmontaje y el reciclado una vez que el producto llegue al final de su vida útil, apoyando así la aplicación de la economía circular.

Conjuntamente, se espera que estas medidas aporten un ahorro de energía anual adicional de 94 TWh/año de aquí a 2030, una cifra que supera el consumo anual de electricidad de Bélgica y Luxemburgo.

Próximos pasos

Tras la adopción el 11 de marzo por la Comisión de los actos delegados que describen las nuevas etiquetas, el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros tienen derecho a formular objeciones, durante un período de dos meses, tras el cual, si no se recibe ninguna, los textos se publicarán en el Diario Oficial de la Unión Europea.

Las nuevas etiquetas se empezarán a utilizar en las tiendas y en línea en toda Europa a partir del 1 de marzo de 2021. Ese mismo año se pondrá en marcha una campaña de información específica en toda la UE dirigida a sus ciudadanos.