Las compañías exploran las oportunidades de negocio derivadas de comprometerse con los ODS de Naciones Unidas, mientras que los inversores comprueban la rentabilidad de añadir criterios extra financieros en sus decisiones.

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Hacer un mundo mejor es tarea de todos: de los individuos, de las instituciones y, cada vez más, de las empresas. La crisis actual derivada de la pandemia ha realzado a las compañías que contribuyen a que el entorno sea más sostenible y la sociedad más justa. Estas empresas no solo están convencidas de que hay que hacer esta contribución, sino que, además, supone una mayor rentabilidad y una gran oportunidad de negocio.

“Al principio, la covid-19 dejó a los empresarios un poco noqueados, pero poco a poco están asumiendo que tenemos que reconstruir este mundo, que la pandemia nos ha cambiado y que esa reconstrucción debería ser en clave sostenible”, asegura Mariluz Castilla, asesora senior en la consultora PwC y secretaria general técnica del Grupo Español para el Crecimiento Verde, en el Podcast de Banco Sabadell Empresas rentables y con conciencia social.

En su opinión, el futuro pinta negro para las empresas que no están reflexionando ahora mismo sobre qué supone la sostenibilidad para su negocio. Por ejemplo, el reto del sector industrial es reducir las emisiones y llegar a ser neutros, compensando el dióxido de carbono que generan con actividades comprometidas con el medio ambiente (reforestaciones, rehabilitación de espacios naturales, etc). Otro caso es el de las compañías textiles, que deben supervisar que sus proveedores, muchas veces ubicados en países en desarrollo, respeten los derechos laborales de sus trabajadores.

“Las nuevas empresas que nacen teniendo claros los valores relacionados con la sostenibilidad aprovechan muy bien el hueco de mercado que existe, pero las grandes, ya establecidas, tienen el deber de incorporar esos objetivos en su estrategia”, explica la secretaria general técnica del Grupo Español para el Crecimiento Verde.

Castilla advierte de que, en las actuales circunstancias, “ya no es un tema colateral, sino estratégico. El mundo de la sostenibilidad está lleno de oportunidades de negocio en todos los sectores”.

La importancia de los ODS para las empresas

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), impulsados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y conocidos en Europa y España a través de la Agenda de Desarrollo Sostenible o Agenda 2030, son objetivos globales que adoptaron los líderes mundiales en el año 2015 para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para la ciudadanía. Así, cada objetivo tiene sus metas específicas que deben alcanzarse de aquí a 2030.

Albert Carné, director de Sostenibilidad de Banco Sabadell, cree que los ODS constituyen el marco internacional de contribución al desarrollo sostenible y proporcionan a las empresas una guía para establecer sus hojas de ruta y configurar sus estrategias en torno a los objetivos en los que tienen capacidad de influencia. Por lo tanto, la incorporación de los ODS en la filosofía de producción de las compañías es la manera más directa que tienen las empresas de demostrar su implicación.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), para cubrir estos objetivos (17 en total) en todo el mundo hace falta invertir entre 1,7 y 3,4 billones de euros hasta 2030 entre el sector público y el privado, pero al mismo tiempo estima que su cumplimiento puede generar más de 380 millones de puestos de trabajo a nivel global.

Prueba de que las empresas están interiorizando su responsabilidad es que el 78% de las compañías españolas menciona los ODS en sus informes anuales, según un estudio de PwC. Y lo hacen en mayor medida que la media internacional, que es del 72%.

¿Por qué las empresas los tienen en su agenda?

Las empresas han entendido los beneficios de incluir estos objetivos en el desarrollo de su negocio. A corto plazo, aquellas que así lo hacen “obtienen un mejor desempeño”, asegura Albert Carné. “Además de identificar nuevas oportunidades de mercado y desarrollar productos innovadores, mejoran su interacción con los stakeholders (públicos de interés como clientes, trabajadores o inversores) y convergen a medio plazo hacia modelos de empresa más inclusivos y sostenibles, aumentando la competitividad del negocio y la reputación corporativa”, señala el director de Sostenibilidad de Banco Sabadell.

Dada la necesidad de encontrar formas más sostenibles de vivir y de operar, existe un amplio consenso de que ahora, en pleno proceso de recuperación de la crisis, es el momento de “acelerar la transformación de la economía hacia un modelo más sostenible que asegure una mayor resiliencia ante eventos críticos globales, como el que ha supuesto la crisis de la covid-19“, subraya Carné.

De hecho, el 50% de las grandes empresas considera urgente promover la responsabilidad social, según la encuesta realizada por la cadena de centros de coworking Impact Hub Madrid sobre las consecuencias de la covid-19 en el ecosistema empresarial. Los resultados del estudio ponen de manifiesto que la transformación laboral que ha traído consigo el coronavirus no solo tiene que ver con los cambios organizacionales y la implantación del teletrabajo, sino también con el propósito del mismo y la importancia de que los negocios tengan un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. Así, el 42% de los encuestados considera que adoptará medidas relacionadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La sostenibilidad como preferencia de inversión

La covid-19 ha acelerado la necesidad de buscar una rentabilidad social, además de económica. “Los inversores estaban apostando ya por empresas más sostenibles porque ven que están mejor gestionados los riesgos y tienen mejor radar para las oportunidades”, apunta Mariluz Castilla, resaltando el potencial que conlleva que el sector financiero esté incorporando en sus criterios de inversión aspectos medioambientales, sociales y de buen gobierno, conocidos como criterios ASG.

Para Joaquín Garralda, Presidente de Spainsif, asociación dedicada a promover la Inversión Socialmente Responsable (ISR) en España, esta situación actual ha puesto a prueba la inversión sostenible y se ha corroborado que las compañías con un desempeño positivo en aspectos sociales, ambientales y de gobernanza aguantan mejor las crisis y se recuperan antes, “y eso lo estamos viendo día a día, dado que el inversor detecta que hay una correlación positiva entre la sostenibilidad y la rentabilidad financiera, así como en la solvencia de las compañías”.

En su opinión, esta crisis ha potenciado la S de social. La lupa a la hora de tomar decisiones de inversión durante los últimos meses se ha puesto en el comportamiento de las empresas hacia la comunidad y sus públicos de interés, penalizando, por ejemplo, el reparto de dividendo cuando puede poner en peligro la viabilidad de la empresa y, por tanto, el mantenimiento del empleo, o premiando a aquellas compañías que han demostrado su solidaridad con colectivos vulnerables.